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Fábrica de nuevos ciudadanos

La Opinion


June 03 2013

Por: Pilar Marrero

American Apparel es una empresa de ropa conocida por su campaña “Legalize LA”, estampada en camisetas y en grandes letreros y vallas, su campaña publicitaria con jovencitas sexy y el éxito de su moda con la juventud estadounidense de clase media. Ahora también es la primera empresa de Los Ángeles en hacer campaña activa para que sus empleados se hagan ciudadanos.

En sus cuarteles generales de la calle Alameda y Séptima en Los Ángeles, en los pisos de producción el ruido de las máquinas es ensordecedor. Cientos de obreros manejan las máquinas, otros llevan cajas de aquí para allá, otros doblan y meten en cajas, otros cargan torres de cajas, otros supervisan. Todos, o casi todos tienen algo en común: una inmensa mayoría son latinos y muchos de ellos inmigrantes.

American Apparel recientemente se convirtió en la primera empresa de Los Ángeles en ofrecer información y talleres de ciudadanía a sus empleados y asistir a las personas elegibles a llenar sus solicitudes, con la participación de grupos comunitarios y legales locales de promoción de ciudadanía como NALEO, CARECEN y las Caridades Católicas. Todo es parte del “Proyecto Bethlehem”, que enlaza a empresas con organizaciones comunitarias para impulsar y facilitar la naturalización de empleados.

La Cámara de Comercio de Los Ángeles también está involucrada en este esfuerzo.

“Tratamos de explicarle a nuestra comunidad de negocios que la naturalización ayuda al crecimiento económico y al crecimiento de los negocios”, dijo Alysia Bell, portavoz de la cámara. “Cuando los residentes legales se hacen ciudadanos, gastan más, hay más estabilidad, más ingresos, pueden formarse mejor para llenar vacíos en la economía”.

Es un proyecto que ya se ha iniciado también en otras ciudades: Miami fue la primera, también la capital D.C. y en Silicon Valley, en el Norte de California. La idea no es nueva, pero sí ha sido poco utilizada.

El nombre del proyecto viene de una empresa, Bethlehem Steel, una acerera que en 1915 se convirtió en la primera gran compañía estadounidense en ofrecer clases de inglés gratis a su fuerza de trabajo inmigrante.

Bertha García, una mexicana de 48 años de edad que trabaja en reparación de prendas en American Apparel desde hace 4 años, agradece el hecho de que los talleres vinieron a su lugar de trabajo, acompañados de expertos legales y asistencia para llenar formularios. Hasta le dijeron que calificaba para no pagar la tarifa de 595 dólares que normalmente cuesta la ciudadanía, por sus bajos ingresos.

“Si ellos no nos hubieran traído la información, los folletos y nos hubieran informado y facilitado todo esto, capaz que no lo hacía. Cuesta tiempo ir a buscar la información, movilizarse, etc”, dijo García, quien una vez que logre naturalizarse piensa reunificar a su familia, trayendo una hija que aún está en México y facilitando la ciudadanía a su hijo de 14 años.

García asistió a los talleres que vinieron a la fábrica. Hubo tres, el primero informativo, el segundo para identificar posibles aplicantes y los documentos que les faltaba y el tercero para llenar las solicitudes. En total, más de 400 personas recibieron información y se completaron 32 solicitudes de ciudadanía.

Janet Torres, portavoz de American Apparel, dijo que la empresa también está organizando un programa de micr préstamos para pagar la tarifa de los empleados y después descontarla poco a poco de los cheques sin interés.

“Para nosotros no fue algo difícil ya que el dueño de esta empresa siempre ha estado muy interesado en el tema migratorio”, dijo Torres. “Ahora estamos planeando traer clases de inglés y hacer los talleres en nuestras otras locaciones en Garden Grove, Hawthorne, South Gate y el Este de Los Ángeles”.

El que las corporaciones que tanto se benefician del trabajo de estos inmigrantes participen en promover su integración en este país es algo positivo para todos, dijo Ali Noorani, presidente del National Immigration Forum, la organización nacional que creó el proyecto.

“Este es apenas un comienzo, y realmente un proceso para que las compañías hablen del valor de sus trabajadores en forma diferente”, dijo Noorani. “Muchas de estas empresas han estado bajo escrutinio y bajo presión por el tema migratorio y ahora pueden levantarse y decir, estos trabajadores están integrándose, aprendiendo inglés, y contribuyendo con Estados Unidos”.

Hace pocos años American Apparel perdió a 2 mil empleados que no pudieron demostrar que estaban autorizados para trabajar legalmente en el país tras una auditoría de los archivos de personal realizada por el gobierno.

Torres apunta que “muchos de estos fueron fundadores de nuestra empresa y si pudiéramos ayudar en algo a traerlos de nuevo cuando haya una reforma, con gusto lo haríamos”.

Queda en el aire qué tanto éxito tendrá el programa entre otros empleadores y corporaciones. La próxima empresa local en participar será Altamed Health Services, con oficinas en los condados de Los Ángeles y Orange.

“Hasta ahora solo las compañías de alta tecnología se habían involucrado directamente en ayudar los procesos migratorios de sus trabajadores”, apuntó Noorani. “Esto cambia las cosas e integra al sector de servicios y manufacturero de este país”.

Sin duda, uno de los sectores que más se beneficia del sudor diario de los inmigrantes en Los Ángeles y más allá.

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